Encontrarse a sí mismo y no morir en el intento

Encontrarse uno, a «sí mismo», bien puede ser la madre de las paradojas. Según sea el caso y sin pretender que esto se convierta en norma general, en la actualidad puede ser más fácil perderse que encontrarse.

Pongamos el ejemplo de una persona que llega a sus 50 años ¿Cuántas vidas ha vivido? ¿Cuántas etapas ha superado y cuántas no? ¿Dónde se encuentra «filosóficamente», en este instante?

Las diversas facetas que vivimos por momentos nos superan, ser una persona medianamente humana, ser un profesional más que sólo parecer, ser un hijo o hija que pase la verificación social (aunque esta no sea trascendente, pero no deja de ser un ítem que ejerza presión) además, de las otras facetas familiares que pueden existir y sin abordar las que resultan opcionales.

Pero bueno, hasta ahora todo suena en estado crítico y la idea no es esa, si no todo lo contrario. El objetivo es que primero identifiquemos que tan cerca o lejos se encuentra nuestro «sí mismo». ¿Está despierto y dispuesto? ¿Qué tan consciente vivimos? De la misma manera como Glasgow definió una escala para medir el coma físico en una persona, considero que medir la inteligencia emocional permitirá determinar qué tan conscientes estamos ante la vida y sus hechos. Puede leer más al respecto le invito visitar este sitio y si le da algo de crédito a mi propuesta aplique este test.

Un segundo paso es auto diagnosticar el «sí mismo» que encontramos. Podemos desarmarlo en tres categorías al menos. Los pensamientos que los construyen, los sentimientos que lo llenan (internos y externos) y los anhelos que le motivan. Según como resulte el proceso puede ser necesaria una ayuda extra, un profesional en psicología puede ser una opción, incluso se podría ir más allá y revisar los temores y los rencores que también carga ese «sí mismo».

Es necesario como tercer paso contextualizar al «sí mismo» que resulta de las etapas anteriores. Determinar si es necesario actualizar los pensamientos más fundamentales que permiten interpretar los aspectos esenciales de la vida.

El cuarto paso es un prisma en muy personal y establecer el grado autoestima dejemos que sea la periodista Imna Ruiz quien nos explique al respecto.

Acuerdos personales es momento de darle valor a todos estos esfuerzos, mediante un pliego de ideas que aseguren una permanencia de «sí mismo» del punto de balance, como quinto y último paso.